Cuando se cerraron los conventos en 1834, los monjes de los Jerónimos empezaron a vender pasteles de crema para sobrevivir, y en 1837 la receta pasó a esta pastelería de al lado, que la sigue elaborando. Solo unos pocos maestros conocen la fórmula, que se prepara en la llamada «oficina del secreto».
Salen calientes, con el hojaldre crujiente y la crema tostada por encima, y se espolvorean al gusto con canela y azúcar glas. Dentro hay varias salas grandes decoradas con azulejos azules.
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Ficha comprobada el 5 de noviembre de 2026.
Fuentes: Wikidata · OpenStreetMap · Google Maps (Place ID) · Pastéis de Belém



