El censor Apio Claudio la abrió en el año 312 a. C. hacia Capua, y luego se prolongó hasta Brindisi. Los romanos no podían enterrar a sus muertos dentro de la ciudad, así que la calzada se llenó de tumbas y mausoleos, como el de Cecilia Metela, y bajo tierra se excavaron las catacumbas cristianas.
Todavía conserva grandes tramos del empedrado original, con pinos y cipreses a los lados. El tramo más bonito empieza pasada la tumba de Cecilia Metela, donde casi no pasan coches y se ve el campo abierto.
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Sobre esta ficha
Ficha comprobada el 5 de noviembre de 2026.
Fuentes: Wikidata · OpenStreetMap · Google Maps (Place ID) · Parco archeologico dell'Appia Antica
