En 1832, Franz Sacher, un aprendiz de cocina de 16 años, inventó para el príncipe Metternich una tarta de chocolate con una capa de mermelada de albaricoque. Su hijo Eduard abrió el Hotel Sacher en 1876, frente a la Ópera, y la tarta se convirtió en el símbolo de Viena.
Durante años, el hotel y la pastelería Demel pleitearon por el derecho a llamarla original, y los tribunales dieron la razón al Sacher. En el café, de terciopelo rojo y paredes con retratos, se sirve con nata montada sin azúcar.
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Ficha comprobada el 5 de noviembre de 2026.
Fuentes: Wikidata · OpenStreetMap · Google Maps (Place ID) · Hotel Sacher (sacher.com)



